noviembre 2, 2016 Sandra Juan 0Comment

        Este viaje es para recordar. La primera vez que tras infinitos vuelos y aeropuertos me quedo tirada en tierra por ir el vuelo lleno en el último minuto. Ya tenía mi billete con asiento en la mano, cuando en el último momento, una pareja que tenía prioridad me lo quitó y me quedé en Madrid.
Buscando todas las combinaciones posibles,  conseguí llegar  a las 12 de la noche a la capital finlandesa de Helsinki, haciendo transfer en Bruselas. Nada más llegar salimos a tomar una cerveza con Ami (un couchsurfing) para olvidar los problemitas con los vuelos. Os recomiendo la cerveza Karhu que es la típica Finlandesa,  y probar la sidra que es muy típica allí.
Os recomiendo desde Helsinki coger un barco a Tallin (capital de Estonia), sólo tarda dos horas y un día es tiempo más que suficiente para ver la ciudad. No me gustó mucho Tallín, me pareció un poco triste  ya que casi no había gente por la calle y hacía mucho frío para turistear por la ciudad.

Al volver de Tallin, en Helsinki visitad el mercado que está localizado en el puerto muy cerca de la catedral Upenski. Este mercado,  está lleno de puestecitos de comida, los fineses compran arenques, mermeladas de frutas y pepinillos en vinagre gigantes.

En Tallin si queréis  disfrutar de una panorámica de Tallinn y sacar la mejor foto de la ciudad tenéis que subir a Toompea, el barrio del castillo (en la parte alta) y encontraréis con una especie de plataforma amarrada a la muralla donde se puede ver toda la ciudad.

Tras pasar el día allí cogimos un avión para Laponia, a visitar a Santa. Tenía un montón de cosas que contarle de mis niños del colegio y dejar sus cartas. Cuando llegué me puse nerviosa y no le conté nada, sólo que era de Valencia y que me había gustado Finlandia.

Laponia es como una ciudad de sueño, todo muy decorado, con muchas tiendecitas y muy enfocado para el turismo. Me gustó mucho y lo recomiendo para familias con niños, es precioso.

Dormimos en casa de un couchsurfing (compartir casa con gente nativa), que se portó genial y nos ayudó en todo. Gracias Ali.

Os recomiendo un restaurante del centro de Rovaniemi que se llama Nili, está muy buen de precio y es comida local.

Tenéis que probar el arce que está súper tierno y sopa de salmón, increíblemente buena.

No os asustéis con el minibus que va a recogeros para ir al aeropuerto, parece que la hora es muy justa para llegar a coger el vuelo, pero ellos lo tienen todo muy controlado, los vuelos salen todos los días a la misma hora. De hecho hasta sobra tiempo en el aeropuerto para comer algo.

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